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El erotismo en las obras de arte

El erotismo es la manifestación amorosa y sexual. Los más exitosos pintores lograron reflejar en sus obras la belleza del cuerpo humano, de tal manera que con su lienzo puedan mostrar el alma de sus musas.

En su mayoría estos artistas en sus tiempos fueron criticados y muchas veces censurados, debido a que pintaban cuerpos desnudos y reflejaban la sexualidad, excitación y placer.

A pesar de los tabúes de la sociedad misma generados por la religión estos pintores lograron retratar el erotismo y la sensualidad en sus obras.

Es por ello, que te mostraremos las mejores pinturas eróticas de la historia:

El sueño, Gustave Courbet (1866)

Courbet, fue considerado en su época un de los artistas más controversiales por sus pinturas de desnudos. En esta obra trata de representar una escena lésbica donde muestra los cuerpos de dos mujeres que han caído en un profundo sueño. Uno de los elementos más importantes de esta obra es la luz porque hace que los cuerpos tomen protagonismo mediante el erotismo y la sensualidad.

La Maja Desnuda, Francisco de Goya (1800)

En esta obra predomina mucho la estética del neoclasicismo y es muy audaz y atrevida para la época.

En 1814, la Inquisición calificó esta obra como obscena y decidió secuestrarla para entablarle un juicio a Goya. El autor logró la absolución, pero la pintura se ocultó del público hasta los inicios del siglo XX

Este cuadro retrata a una mujer real contemporánea de Goya. Está desnuda y recostada plácidamente en un lecho y mirando directamente al observador sin ninguna vergüenza. La expresión del rostro y su postura corporal denotan satisfacción.

El gran masturbador, Salvador Dalí (1929)

Este cuadro tiene toda la esencia surrealista del pintor y refleja el erotismo de una manera particular. Utiliza mucho las curvas y juega con los colores entre fríos y cálidos.

Se puede observar a través de la masa amarillenta del cuerpo, el retrato del autor mismo, ya que era muy pálido y con una enorme nariz. Por otro lado, ella está muy cerca de los genitales y parece predispuesta a entregarse a él.

Esta obra refleja mucho los miedos del autor y sus obsesiones sexuales.

El sueño, Pablo Picasso (1932)
Con esta obra Picasso, representa a una mujer que está dormida en un sillón y con la cabeza hacia atrás. El rostro de la mujer se encuentra partido en dos y sus senos están al descubierto. La musa de este cuadro es su amante Marie Thérèse, a quien él le doblaba la edad. Su contenido erótico es muy apreciable a simple vista y hasta incluso se ha dicho en varias ocasiones que el autor pintó un pene erecto en el rostro de la modelo, simbolizando el suyo propio.

Escrito por: Pamela Chang López

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