logo

Sexo a primera vista y amor ni a los cinco años.

primera vista

Por Antonio De Lima
@AntonioD3Lima

Con el debido permiso de uno de mis más grandes amigos Arturo Asturias –francamente no sé por qué sigue siendo mi amigo- más conocido en el mundo de las ramerías como “Archi” –porque era archiconocido en todos los prostíbulos de mala muerte de Lima- quisiera desenvolver su historia burdelesca sin olvidar mencionar que detrás de ese escuálido cuerpecito de camisa manga corta siempre metida en el pantalón, zapatos bien lustrados y perfil respingón; se encontraba ese ser humano sensible, romántico y amable –Le expliqué al huevón que estos adjetivos no tenían relevancia, pero era requisito para contar su historia- que solo contaba con una perdición; un dama del prostibulario.

Todo empezó cuando cumplió los dieciocho, su tío –quien sí quiso guardar su identidad- creyó lo mismo que todos en ese momento e inflando el pecho vociferaba: “Antes que se me guelva (SIC) chivo este chibolo”, no era difícil de llegar a esa conclusión, desde los quince años Archi dejó de jugar pichangas con los del barrio porque no quería golpearse ni ensuciarse la ropa, se obsesionó con no despeinarse y hasta hay quienes dicen que se echaba brillo en las uñas.

Aquella visita al burdel casi a arrastras, conoció a Esmeralda “la profe colombiana”, una curvilínea damisela de casi quince años mayor y diez centímetros más alta que él, parada inocente e indefensa -con hilo dental negro- en la puerta de su habitación de aquellos pasadizos estrechos y atenuados con una luz rojiza –ojo, así me lo describe Archi porque yo no conozco- se acercó a ella, olvidando por completo su berrinche de no de estar ahí, que bonitos ojos tienes le susurró al oído sin pensarlo –Les dije que era romántico además de imbécil- ella le sonrió y le correspondió de la misma forma en el oído, setenta soles todas las poses, vaginal, anal, sexo oral, masajes y baile erótico; veinte soles más sin condón le susurró – o sea, todas las enfermedades de transmisión sexual existidas y por existir, le costaban veinte soles más-

A continuación el relato exacto de Arturito (léase con voz de huevón)

“Me metió a su cuarto de la mano, me pidió el condón que entregan al comprar la entrada, me preguntó mi nombre y me dijo el suyo, abrió el condón con los dientes y se le metió a la boca mientras me desabrochaba el pantalón y sacaba afuera algo más que mi camisa, me puso el condón con la boca ¡No podía creerlo! Me hizo sexo oral como por cinco minutos mientras yo le acomodaba el cabello detrás de la oreja, sentí como me iba enamorando, ella me miraba y pude sentir que ella tenía las mismas sensaciones que yo, se levantó, me dio la espalda y se arrodillo sobre la cama, me agarros las manos y las puso en su caderas, sabía lo que tenía que hacer, besé apasionadamente su espalda, ella casi con desesperación me dijo ‘bombéame papi’, no entendí lo que quiso decir y seguí besándola como si se acabara el mundo, después de otros cinco minutos de solo besarle la espalda, le pregunté si estaba lista, a lo que me respondió ‘hace rato’ , cuando la penetré no pude evitar el orgasmo y me vine”

Después de reírme por casi media hora, noté por su mirada seria que no había sarcasmo en su historia, ocurrió tal cual, hasta enjugó una lágrima mientras relataba su primer encuentro con quien hasta hoy es el amor de su vida –sí, aún-

Fue desde aquella vez que Arturo se volvió un consumidor activo de sus servicios, cada visita era una un apasionado encuentro de diez minutos, luego fueron veinte, treinta, una hora, llego al punto de pagarle para que toda la noche este con él, la siguió de burdel en burdel, hasta la invitó a salir, claro que ella no tenía problemas mientras obtenga el dinero por su tiempo.

Lamento decir que esta historia no es una de amor con final feliz, ya que Esmeralda después de casi cinco años y prácticamente tener como único cliente a Archi, juntó dinero suficiente para regresar a su país con su esposo e hijos, y Archi -como se podría decir poéticamente- aún paga las “deudas de su amor”, y no, Archi no voy a poner tu número de cuenta para que la gente te colabore, no jodas.

Share on FacebookTweet about this on Twitter

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *